Cuando una imagen vale más que mil palabras.

Estimado Sr.

Somos muchos los vecinos de Moralzarzal los que esperábamos algo más del pleno celebrado el pasado día 14 de enero en este municipio.

Esperábamos  alguna respuesta ante las  quejas y solicitud de datos presentadas ante el Ayuntamiento, tanto a título individual como de forma colectiva, con motivo de la macro fiesta Madrid Winter Festival que tuvo lugar el día de Año Nuevo. En lugar de esto, tuvimos la fortuna de que dejaran grabar el pleno donde dicen que se responderá por escrito a las solicitudes. De nada sirvió que le comentaran al alcalde que era allí, en el pleno, donde corresponde dar contestación a las vecinos. “Usted dirá cómo tiene que hacer las cosas usted, no cómo las tenemos que hacer nosotros”, alcalde dixit. Y esto, sin entrar en el lenguaje no verbal que toda grabación transmite.

Lo cierto es que Moralzarzal tiene censados 12.000 habitantes y durante las 15 horas que duró la macro fiesta su población casi se duplicó. Se vendieron aproximadamente 9.000 entradas sin contar a los que directamente vinieron al macrobotellón organizado y que desbordaron tanto la vía pública como zonas privadas.

El MWF tuvo lugar en la Plaza de Toros, coso que se encuentra rodeado de viviendas, muchas de ellas a tan solo 15 metros de distancia.Se pueden imaginar la intensidad con que los vecinos de un “pueblecito tranquilo de la Sierra” recibimos el 2014.

Prefiero no describir lo que nos encontramos en la calle a las 7 de la mañana del día 2 de enero, cuando muchos nos íbamos a trabajar. La empresa de limpieza empezó fuerte el año y los conserjes de las urbanizaciones supuestamente privadas (aunque invadidas por los botellones), iban y venían con carretillas cargadas de todo tipo de basura. En plena Sierra se pueden imaginar, cualquier seto bien puede valer de letrina.

Pero la verdadera fiesta se vivió en los autobuses para volver a Madrid capital. Cuando al fin conseguimos montar en uno para ir a trabajar, pudimos respirar el humo de los porros y llegar al trabajo la mar de colocados. Otros iban bebiendo, con su copa aún en la mano, mientras un par de chicas buscaban un baño a gritos dentro del bus. Desde aquí vaya mi homenaje a los conductores que tuvieron que cumplir su turno ese día.

Y todo esto es una simple anécdota comparado con las fotos que ABC publicó, donde chicos muy jóvenes posaban con las manos llenas de drogas tan felices de la vida. En fin, un verdadero espectáculo que no parece propiciar nada bueno para el 2014 y lo peor  es que todo esto da igual, lo importante es que no hubo que lamentar males mayores (esta vez) y ya están planeando la siguiente.

Parece que el Sr. Flores ha tenido suerte, después de recorrerse todo Madrid y rechazar su macrofiesta en todas partes, ha visto la luz en Moralzarzal. Lo que pensemos los vecinos no parece importar, sus antecedentes, tampoco.

Continuará.

 

Rebeca García-Noblejas Moya

Vecina de Moralzarzal